El agua que perdemos
El agua que perdemos
Los dominicanos hemos vivido con la idea de que el agua es un don de Dios y, por tanto, abundante, inagotable y prácticamente gratuita. Abrimos una llave y dejamos correr el agua como si detrás de ella hubiera un río infinito.
Puntos clave
- La desperdiciamos sin remordimientos porque durante generaciones hemos vivido de espalda a una realidad que comienza a alcanzarnos: el agua dulce es un recurso limitado y administrarla bien es uno de los grandes desafíos de nuestro país.
- En medio de esta realidad ha surgido la propuesta de lavar agua desde la presa de Hatillo para abastecer al Gran Santo Domingo, una obra de gran envergadura que implicaría cuantiosas inversiones.
- Pero antes de emprender una obra de semejante magnitud convendría esconder a esta pregunta: necesitamos buscar más agua o aprovechar mejor la que tenemos?.
- Expertos, miembros de la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (AIDIS) y de la Asociación Dominicana de de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (ADIS) han planteado serias reservas sobre la conveniencia de invertir cientos de millones de dólares en llevar agua de Hatillo sin antes recuperar la capacidad de los sistemas existentes y reducir las enormes perdidas en las redes de distribución.
Contexto adicional
Y quienes levantan esta voz de alerta no son improvisados. Son figuras de reconocida experiencia y capacidad en el tema, como son Magda Duarte, Paulino Turbi y Julio Suero Marranzini, presidente de la ADIS. Hay datos que obligan a prestarles atención.
Nota: este resumen se generó en modo local (sin IA externa), por lo que solo reorganiza un extracto breve de la fuente en vez de reescribir el artículo completo. Para un artículo más extenso y totalmente reescrito con otras palabras, configura una clave de Claude, OpenAI o Gemini en Ajustes.
Información basada en una publicación original de El Nuevo Diario (República Dominicana).